martes, 27 de abril de 2010

Deudas

Te debo el acto sublime de llevarte, sin pedir consentimiento, al más delicioso de los viajes.
La aventura, ahora imposible, de enseñarte que se puede vivir cuando vale la pena y que, indefectiblemente, el lastre debe dejarse en el camino para alivianar el viaje.

Háblame de mi padre



Lo que nunca supiste
Lo que ignorabas cuando la sonrisa mostraba vestigios de sumisión y docilidad fraternal.
¿Quién podía adivinar lo que escondían tus ojos tristes? ¿Cuántos sueños escondiste en tan corto período de vida?
Esperaba ser quien ayudase a que los defendieras. No hubo cosas compartidas. Por ejemplo, el paso de mi lengua entre la ausencia de dientes de leche mientras mi mente volaba a otros mundos llenos de fantasía pueril…
Ignoraba yo, como tú, la alegría imprevisible que se conjura en el acto de escribir. Tus cartas a mi madre, homenaje que haré a tu memoria del amor que existió, estoy segura, alguna vez, honor a ambos.
Hoy abundo en sensiblería. He sido invisible tantas veces y hoy caigo en cuenta que nunca los tuve juntos a los dos en un acto simbólico, no que yo recuerde.
¿Habrá influido eso de alguna forma en mis procederes?
No serviste de héroe que mataba cabezas de dragones en las noches. Ella ocupó ese puesto vacío. Y lo hizo bien.
Colocaba sobre su cabeza una armadura dos tallas más grandes para parecer más alta y más fuerte. Logró su objetivo. Nunca se agazapó.
Quién sabe cuántas veces tuvo miedo y nunca lo mostró ante mí. Ahora estoy resucitando el recuerdo infantil que tantas veces me asalta.
“La fortaleza, hija, como si fueras un macho fuerte, así hay que actuar. No amilanarse ante nada” Esa era la premisa, esa era la plenitud de la vida. La coraza, la careta, la armadura, no entrar en el laberinto, no entregarlo todo.
A él, en cambio, lo sentí siempre débil. A ti, quiero decir. Displicente, complaciente, con ese matiz que heredé de consentir y asentir para el no-conflicto.
¿Será por ello que siempre pinto casitas con arbolitos a los costados y un caminito de piedras con césped bien cortado frente a la puerta principal? Ahora hay sólo mausoleos y ni esos visito.
Cuéntame de mi infancia… ¿la sabes?
¿Sabes que el exceso de chocolate me hacía doler la panza? No.
Ninguno de los dos supimos nada del otro.

Háblame de mi padre y de su rostro al despertar el día, porque no lo conozco. Háblame del punto exacto de dulce con que gustaba el primer café… mejor dime, ¿tomaba café?
Hay tanto que no sabemos… hay tanto que nunca sabremos el uno del otro.


¿Porqué precisamente hoy, me duele este recuerdo, esta ausencia, estos momentos que no existieron?
Háblame de mi padre, cuéntame de su color favorito...

martes, 30 de junio de 2009


lunes, 28 de julio de 2008

Varias de Julio 2008

Con Mom




















La Guapa y MOM Me!

viernes, 25 de julio de 2008

jueves, 17 de julio de 2008

Some Pictures






Con la Guapa















FIn de año


















360º

jueves, 6 de marzo de 2008